A 647 kilómetros de casa…

Esta entrada va en agradecimiento a todas las personas que cuando fui hace un mes a Lisboa, me recomendaron “hacer visita obligada” en este lugar tan poco conocido, pero tan bonito.
Mi primer consejo es claro: si vais a Lisboa, reservad un día para Sintra, ¡no os vayáis sin verlo!
Sintra es una villa histórica situada a unos 24 km de Lisboa. Está asentada sobre la sierra del mismo nombre, que es Patrimonio Natural, y que además de una vegetación poblada ofrece unas vistas fabulosas del océano Atlántico. Está muy bien conservada, y tradicionalmente ha sido residencia de ricos y reyes, que supieron aprovechar su privilegiada localización. (Tirando de Wikipedia…)

Ahora sí, cosecha mía. Desde Lisboa hay dos maneras de llegar. En coche, se llega en media hora cogiendo la carretera IC-19 (una de las pocas que no tiene peaje en Lisboa). Si no tenéis coche, no hay problema porque el sistema de cercanías de Lisboa (CP) también os lleva.
Desengañaos, Sintra no se puede ver en un día. Hay demasiadas cosas y poco tiempo así que tendréis que hacer elecciones difíciles.
Nosotros fuimos un domingo a primera hora de la mañana y encontramos varios puntos de aparcamiento (casi todos de pago). Nuestra primera visita fue el Palacio da Regaleira.

Desde ahí fuimos andando hasta la oficina de turismo de Sintra (no tiene pérdida desde la plaza principal), y nos informamos de los puntos importantes que nos interesaba visitar.




Cuando empezamos a subir hacia el Palacio da Pena, nos dimos cuenta cómo los turistas cogían autobuses formando largas colas, pero nosotros, valientes e inocentes, con lluvia, frío y viento, decidimos probar andando. Más tarde vimos la necesidad de retroceder y coger un autobús para subir al Palacio Da Pena y al Castillo dos Mouros.
El autobús 434 os subirá al Palacio (recomiendo subir en bus a pesar de que os desplacéis en coche porque esa carretera es para valientes). Vale 5 € ida y vuelta y se coge allí mismo en la puerta de la oficina de turismo.
Este billete es curioso, a la ida os podéis subir y bajar del autobús en cualquiera de las paradas intermedias las veces que queráis y os valdrá el mismo ticket, pero la vuelta tendréis que hacerla del tirón. Su ruta pasa por varios de los puntos importantes de Sintra.

Una vez que llegamos a la parte más alta de Sintra, no pudimos ver ni el Palacio, ni el Castillo. Estaba diluviando y la niebla era muy densa. Además, nos comentaron que para ver el Palacio necesitábamos mínimo dos horas y para el Castillo otras dos. Tiempo que no podíamos pasar allí teniendo en cuenta que la vuelta a Madrid eran casi 7 horas contando con una parada para comer. Subimos para ver los jardines de alrededor y para empaparnos un poquito. Elegimos el mejor día como quien dice…

Os dejo una foto que he encontrado del Palacio y del Castillo (En un día soleado), para que os hagáis una idea de cómo es.


A la bajada, el autobús nos dejó en la plaza principal y buscamos un lugar para matar el gusanillo. La plaza de Sintra es la zona es la más turística y está llena de restaurantes donde se come muy bien.
Sobre las 15:00h, antes de ponernos en camino, apenas llovía, así que decidimos ver el centro de Sintra, lleno de calles estrechas, tiendas muy típicas portuguesas y música por todas partes.


Finalizada la visita express de menos de un día, nos pusimos rumbo a Madrid, con ganas de volver y de poder ver todo detenidamente. Pero nos quedamos con la cosa de que habíamos pisado ese lugar con tanta magia y encanto.
Os espero en la próxima entrada. Os adelanto que será una de las más especiales para mi y trata sobre un viaje que llevo esperando más de un año. 🙂


Leave a comment