A 2.400 kilómetros de casa…
Hoy es un día muy importante para mi, y os lo tengo que contar. Después de estar encerrada en casa durante unos días, he conseguido terminar mi Trabajo de Fin de Carrera. Y estoy taaaaaaan felíz 🙂 Aunque la felicidad me va a durar poco. Mañana tengo mi primer examen aquí en Cracovia, pero como comprenderéis, ahora me apetece más bien poquito estudiar, así que voy a hacer una pausa escribiendo esta entrada y me pongo a ello.

Esta última semana ha sido muy de relax aquí en Cracovia y un poco más aburrida. Acostumbrada a no parar ni un minuto, el estar encerrada en casa se me ha hecho durito; estoy en modo responsable 😉 Sólo pido por favor y re-que-te-favor Dios Mio Santo Bendito de mi corazón, que llegue el buen tiempo de una vez, porque estamos tal que así: (Más bien en Tuesday durante estas dos últimas semanas).

Bueno no me enrollo más y empiezo con el paseito que es lo que os interesa.
Tal y como os conté en mi anterior entrada, el viaje que hice hace unas semanas fue a dos capitales : Bratislava y Viena, así que aquí viene la segunda parte de nuestra aventura.

Después de haber visitado Bratislava en un día, cogimos un autobús y llegamos a Viena por la noche. Lo primero que hicimos fue…dormir.
A la mañana siguiente empezamos a ver la ciudad. Pasamos dos noches en un hostal, por lo que teníamos dos días escasos para ver la capital austriaca. Aun sí, nos cundió bastante y aunque nos dolió un poco, nos quedamos sin experimentar la noche vienesa y nos centramos en el turisteo.

Viena como ciudad me sorprendió bastante. No llevaba ningún tipo de expectativas y mis ideas eran bastante distintas. Es una ciudad muy señorial donde la gente va bastante arreglada y sobre todo, es muy monumental. Edificios impresionantes a cada 100 metros que íbamos avanzando. Punto negativo, es muy cara, y más cuando vienes de un Erasmus en mi querida Krakow.

Voy a empezar a contaros una serie de cosas y lugares que visitamos durante estos dos días y por ello, son mis recomendaciones por si algún día se os ocurre pisar esta ciudad.
- En primer lugar, os recomiendo entrar en la catedral de San Esteban para ver La Campana Pummerin y el Púlpito de Pilgram.
- Acercaos a mediodía al Reloj Anchor para ver el famoso desfile de sus doce figuras con música clásica vienesa.
En cuanto a estos dos lugares que acabo de mencionar, mis padres fueron a Viena en el año 1989 y del álbum que tienen, me pasaron dos fotos que vais a ver más abajo. Fotos 2017 Vs. Fotos 1989. Mismas fotos, 28 años después. 🙂

- Para un momento que tengáis de descanso, podéis coger un tranvía y recorrer la Ringstrasse, la avenida circular con la mayoría de monumentos y edificios históricos más importantes de la ciudad.
- Si camináis unos 20 minutos fuera del centro, encontraréis las Hundertwasserhaus, con sus fachadas de colores y formas onduladas.


- Os aconsejo también pasar por delante del Pabellón de la Secesión con su gran cúpula dorada formada de hojas.
- Ver por fuera el Parlamento de Viena, inspirado en la antigua Grecia.

- Un paseo por la orilla del Danubio al atardecer es más que “obligatorio”. Si no es al atardecer tampoco pasa nada, pero queda más cool.
- Recorrer la calle Kärntner Strasse, una de las calles comerciales y con más ambiente de Viena.
- Buscar todos los distintos tipos de semáforos que hay en la ciudad, os sorprenderéis.


- Repasar la intensa vida de Sissi Emperatriz en el Palacio Hofburg, una de las mejores cosas que ver y hacer en Viena.

- Recorrer los cuatro pisos de la Casa de Mozart. (No lo hicimos pero os lo tengo que recomendar).
- Pasear por los enormes jardines del Palacio Hofburg.

- Encontrar el monumento a Johann Strauss en el Stadtpark.
- Pasear por el Naschmarkt, uno de los mercados más famosos de Viena, lleno de puestos de flores y de todo tipo de comida. Muy muy recomendable.

- Visitar la tumba de Ludwig van Beethoven en el Cementerio Central de Viena.
- Hacer una visita a la Ópera de Viena y si tenéis presupuesto ver alguna función.


- Descansar en el lago justo en frente de la cúpula de la Iglesia de San Carlos Borromeo.

- Pararse a observar el inmenso Ayuntamiento de Viena.

- Pasear por Grabenstrasse, una de las calles peatonales de Viena llena de tiendas de moda, cafés y restaurantes.
- Visitar la Biblioteca Nacional Austriaca, una de las bibliotecas más bonitas del mundo.

- Entrar en el majestuoso Cafe Central y conformarte con oler y mirar sus pasteles con un Wiener Melange. (Soooo expensive).
- Recorrer el Palacio Belvedere y disfrutar de sus jardines.

- Perdeos por las calles menos transitadas de la ciudad. No seáis un turista más y probad lugares distintos. Siempre encontraréis rincones únicos.


- Y por último, la recomendación más obvia pero la más importante: Elegid bien vuestra compañía. 🙂

Las francesas, la belga, la escocesa & me, nos volvimos en el queridísimo Polski Bus (deberían pagarme por hacerles este tipo de publi) durante unas 8 horas. Atravesamos Austria, Chequia y Eslovaquia hasta llegar a casa. Y aquí acaba un viaje más. Después vinieron las vacaciones de Semana Santa que fui a ver dos ciudades de Polonia. Ya os iré contando cuando tenga algún rato más libre. Ahora sí, me voy a poner a estudiar.
Próximo destino: Praga
¡Hasta la próxima! Y gracias por leerme.

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