“En un mundo donde todo se conoce, aquellos lugares que no aparecen en los mapas se vuelven intrigantes y provocadores.”
Con esta frase comienza uno de los capítulos del libro “Fuera del mapa: un viaje extraordinario a lugares inexplorados”. Su autor, Alastair Bonnet, es profesor de geografía social de la universidad de Newcastle, una de esas personas con las que apetecería hablar durante horas.
Este libro me hizo sentir algo identificada. Ya lo sé, él ha hecho 12.764 viajes y yo no…pero no me refiero a eso. Me siento identificada en el sentido de que mis gustos y los del autor son muy similares. Alastair vivió experiencias distintas, únicas y hoy en día, conseguir eso no es nada fácil.
Una copia de otra copia
La sociedad directa e indirectamente nos convierte en marionetas. Muchas veces nos presionamos nosotros mismos para agradar a los demás y ser “socialmente aceptados“. Si está de moda ver Juego de Tronos o Stranger Things, todo el mundo lo tiene que ver. Si no tienes Facebook o Instagram, no molas. Si no llevas pantalones con un roto a la altura de la rodilla, no molas. Si no bebes o no fumas, no molas. Si no vistes de marca y postureas, no molas. Si no sales de fiesta (aunque no te apetezca), no molas. Si no tienes movilaco, taaaaampoco molas.
En mi caso, he de decir que cumplo alguna de las anteriores mencionadas, pero no considero que sea por agradar a nadie. De hecho, con el tiempo me he dado cuenta que voy en contra de las modas. No me gusta lo típico, no me gusta lo que todo el mundo hace. Pienso que la presión social hace mucho daño; hace que nuestra autoestima baje, nuestra personalidad no sea firme y nuestra dependencia al resto cobre demasiada importancia. Básicamente, terminamos siendo la copia de una copia de otra copia mal copiada.
Nunca fui de ver High School Musical ni tuve la Wii/Play Station. En mi vida he visto un capítulo de los Simpsons ni Gran Hermano. El móvil me llegó bien tarde y WhatsApp cuando estaba en bachillerato. A veces me gusta hacer algún plan para disfrutar de mi, sola, sin nadie más. El comprar ropa por comprar no me seduce y no me obsesiona la moda. No quiere decir que no me guste arreglarme, pero no nos vamos a engañar, con lo agusto que está uno en chandal 😉
Ahora es cuando pensáis, menudo bicho raro. Lo entiendo, no pasa nada. Digamos que me atrae lo distinto o lo poco común. Y en los viajes es donde más me pasa. Me llama mucho la atención los lugares que casi nadie ha pisado, sitios raros, escondidos…
Encuéntrate en el mapa
“No está marcado en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca”.
Tal y como el autor recoge en el libro, todo está mapeado, codificado y registrado en coordenadas. Los lugares considerados “auténticos” acaban convertidos en apenas unos años en destino turístico de postal por quienes buscaban un lugar “auténtico” del que huir del turismo. Ejemplo clarísimo: Tailandia. Hace 15 años era un lugar imposible y desconocido. Ahora todo el mundo va allí. No he estado, pero por lo que me han contado, los maravillosos paisajes de Bangkok se resumen en personitas haciendo selfies y fijándose más en captar un fotón para subir a las redes que en disfrutar del paisaje en sí.
“La idea de exploración está profundamente enraizada en el ser humano y es inaceptable pensar que no quede nada por descubrir. Lo que hay que buscar es vías para reinventar la exploración geográfica. Mirar lo normal. Las calles normales y corrientes, los sitios donde vivimos, están llenos de secretos”, asegura Bonnett.
Un libro que os recomiendo y que ya veréis cómo crea una ganas enormes de viajar y de observar a nuestro alrededor. Una práctica sencilla de la que cada vez hacemos menos uso. Tenemos todo tan fácil que perdemos la curiosidad por las cosas. El fijarse y disfrutar de la propia naturaleza y del mundo en general, ha pasado a un segundo plano. La era Digital tiene sus pros y sus contras. Y es una pena, pero cada vez damos más importancia a la apariencia y nos olvidamos de la esencia. (Vaya rimita me ha salido)
Con esta reflexión de viernes os dejo y os espero para la próxima que será una de las entradas más especiales. Vuelvo a mi tierrita polaca a pasar Año Nuevo y a revivir en cierto modo, la mejor experiencia de mi vida. Gracias por leerme 🙂
¿Y vosotros, a qué rincón del mundo viajaríais?

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